
PRIMER CONCURSO DE FOMENTO Y ESTIMULO
PREA - ETAFI 60 MMCS

Las y los adolescentes tienen derecho a la sexualidad y a la reproducción, por ello es importante orientarlos para ejercer sus derechos de manera libre e informada.
Una de las responsabilidades más importantes como madres, padres y/o responsables del cuidado y crianza de adolescentes, es conocer con detalle los derechos sexuales y reproductivos que corresponden a las y los adolescentes para mediante la comunicación y la confianza sea posible ayudarles a tomar decisiones libres, responsables e informadas.
¿Por qué hablar de derechos sexuales y reproductivos?
La vivencia de la sexualidad es una parte integral y maravillosa de la personalidad de cada ser humano, los y las adolescentes tienen derecho a conocer y ejercer su sexualidad con libertad. Por eso es importante orientarlos para ejercer sus derechos de manera libre e informada.
Conozca con detalle los derechos sexuales y reproductivos que los y las adolescentes pueden y deben ejercer.
¿Cómo podría usted fomentar la participación de los jóvenes en los temas de derechos sexuales y reproductivos?
¿Cuáles son los derechos humanos que protegen la sexualidad y la reproducción?

Libertad
Derecho que otorga a las personas la capacidad para decidir el sentido de su propia existencia, de acuerdo con sus valores, expectativas y gustos. Esto no significa que la libertad no tiene límites y que la libertad sexual conduzca al libertinaje. Por el contrario, las restricciones que se pongan deben estar sustentadas para que no reine el miedo o los prejuicios.
Ejemplos de este derecho: La libertad de contraer matrimonio o no hacerlo, de procrear hijos o hijas y cuántos, así como el momento para hacerlo, de escoger la apariencia personal, la actividad laboral y, por supuesto, la libre orientación sexual.
Salud
El derecho a la salud protege el bienestar del cuerpo y la mente, en este caso también se relacionan con la sexualidad de las personas y la reproducción, lo cual requiere el desarrollo de políticas públicas para que se atienda la salud de adolescentes.
Ejemplos de este derecho: Orientación y atención médica en casos de VIH SIDA, papiloma, infecciones urinarias, cáncer de próstata, miomas, disfunción eréctil, infecciones de transmisión sexual y orientación sobre cómo prologar los orgasmos o tener una vida sexual placentera.
Igualdad y no discriminación
Este derecho garantiza la vivencia de la sexualidad sin distinciones para las diversas orientaciones sexuales.
Ejemplo de este derecho: Mismas oportunidades en la escuela a hombres y mujeres, no prohibir acceso a lugares públicos a los o las adolescentes por su forma de vestir o por su orientación sexual.
Apreciar los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos ayuda a saber hasta dónde llega su posibilidad como madres, padres o tutores de decidir, opinar e influir en la sexualidad de las y los adolescentes, de tal manera que no entorpezcan su desarrollo, sino al contrario, lo favorezcan.

1.Derecho a decidir de forma libre, autónoma e informada sobre su cuerpo y su sexualidad
Este Derecho se ejerce de acuerdo con sus facultades en evolución.
La libertad y la autonomía son derechos esenciales reconocidos constitucionalmente como fundamentales y que hacen referencia a las condiciones indispensables de toda persona.
En estos se encuentra el derecho a la vida, a la integridad personal y a la libertad de ideas, religión y circulación; a la seguridad; al honor, a la intimidad personal y familiar, y a la propia imagen; al matrimonio consensuado y la inviolabilidad de domicilio y de las comunicaciones.
Estos derechos son indispensables para el ejercicio de una sexualidad libre, autónoma e informada, sin injerencias arbitrarias por parte de terceros; por ello, el
Estado debe propiciar ambientes que garanticen el respeto a la autodeterminación de adolescentes y jóvenes para decidir en libertad.
2.Derecho a ejercer y disfrutar plenamente su sexualidad
Vivir cualquier experiencia, expresión sexual, erótica o de género que elijan, siempre que sea con pleno respeto a los derechos de las personas involucradas y acorde con sus facultades en evolución, como práctica de una vida emocional y sexual plena, protegida y placentera.
El Estado debe garantizar que el ejercicio de este derecho sea libre de presiones, discriminación, inducción al remordimiento o castigo por ejercer o no actividades relacionadas con el conocimiento, exploración y disfrute de su cuerpo y su sexualidad.
3.Derecho a manifestar públicamente sus afectos
Y a ejercer su libertad individual de expresión, manifestación, reunión, identidad sexual, de género y cultural sin prejuicios, discriminación ni violencia.
Las expresiones públicas de afecto contribuyen a la promoción de una cultura armónica, afectiva, libre de violencia y de respeto a la diversidad sexual.
El Estado debe garantizar que los y las adolescentes y jóvenes tengan la posibilidad de expresar libremente sus ideas y afectos, con pleno respeto a los derechos de las demás personas, sin que por ello se les discrimine, limite, cuestione, extorsione, lastime, amenace y/o agreda verbal, física, sexual o psicológicamente.
4.Derecho a decidir libremente con quién o quiénes relacionarse afectiva, erótica y socialmente
Así como a decidir y ejercer sus prácticas sexuales, elegir las diversas formas de relacionarse, elegir con quién compartir su vida, sexualidad, emociones, deseos, placeres y/o afectos, de manera libre y autónoma.
El Estado debe preservar y garantizar este derecho y tomar medidas contra toda forma de coacción como los matrimonios forzados o la trata de adolescentes y jóvenes con fines de explotación, incluyendo la sexual.
5.Derecho a que se respete su privacidad e intimidad y a que se resguarde confidencialmente su información personal
En todos los ámbitos de su vida, incluyendo el sexual, sin importar la edad, con énfasis en adolescentes.
El cuerpo, sexualidad, espacios, pertenencias y la forma de relacionarse con las demás personas, son parte de su identidad y privacidad, que deben respetarse por igual en los espacios escolares, familiares, sociales, digitales, laborales y los servicios de salud, entre otros.
El Estado tiene la obligación de resguardar la información personal de forma confidencial, por lo que en el ámbito escolar, de salud, digital y laboral debe estar protegida y cualquier persona que tenga acceso a ella está obligada a no difundirla sin su autorización.
6.Derecho a la vida, a la integridad física, psicológica y sexual, a vivir libres de violencia
Y a que no se les someta a ningún tipo de tortura ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Ninguna persona o autoridad, en el ámbito familiar, laboral, escolar y de salud, comunitario e institucional, puede ejercer ningún tipo de violencia, incluyendo la sexual, física, psicológica, patrimonial, económica, ni ninguna acción que tenga como finalidad lesionar o dañar su vida, dignidad, integridad y/o libertad.
Ante la violencia sexual, es obligación del Estado proveer asesoría legal e información y atención médica y psicológica oportuna que incluya tratamiento o profilaxis post exposición para VIH (Virus de Inmunodeficiencia humana) y otras ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), anticoncepción de emergencia y aborto legal y seguro, así como acceso a la justicia y reparación del daño.
El Estado debe garantizar espacios y servicios públicos, incluyendo los escolares y los de salud, libres de todos los tipos de violencia.
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Derecho a decidir de manera libre e informada sobre su vida reproductiva Si desean o no tener hijas(os), cuántas(os), cada cuándo y con quién, sin que su orientación sexual, estado de salud, identidad de género, edad, estado civil o cualquier otra condición o característica personal sea un impedimento para ello, teniendo en cuenta la evolución de sus facultades, así como sus necesidades.
Las decisiones relacionadas con la reproducción son determinantes para la vida presente y futura, por lo que se deben tomar de manera libre, informada y con autonomía en un contexto de apoyo y seguridad jurídica y de salud.
El Estado debe garantizar y promover el acceso a la información y a los servicios de salud con pertinencia cultural, garantizando su derecho a la confidencialidad, incluyendo el acceso a todos los métodos anticonceptivos, la atención de un embarazo saludable y los servicios de aborto legal y seguro.
8.Derecho a la igualdad
A vivir libres de prejuicios y estereotipos de género que limiten sus capacidades, prácticas y ejercicio pleno de los derechos.
Tienen una diversidad de características y necesidades específicas, pero son iguales en derechos ante la Ley, la que les garantiza la posibilidad de ejercer todos sus derechos sin discriminación, con igualdad de oportunidades y trato digno y equitativo.
El Estado debe garantizar que las políticas públicas respondan a estas características y necesidades, y tomar las medidas apropiadas para modificar los estereotipos de género que refuerzan y promueven imaginarios, prácticas y comportamientos que afectan la salud, la justicia, la igualdad y la equidad en todos los ámbitos de la vida.
9.Derecho a vivir libres de discriminación
Tienen diferentes formas de expresar sus identidades sexuales y culturales, y diferentes formas de vivir y ejercer la sexualidad, sin que se les discrimine por su edad, el origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el género, las discapacidades, la condición social, económica, de salud (incluyendo embarazo, ITS o VIH) o jurídica, la religión, la apariencia física, las características genéticas, la situación migratoria, la lengua, las opiniones, las preferencias sexuales, la identidad o filiación política, el estado civil, la situación familiar, las responsabilidades familiares, el idioma, los antecedentes penales o cualquier otro motivo. Cualquier acto discriminatorio atenta contra su dignidad humana.
El Estado debe garantizar la protección contra cualquier forma de discriminación y tomar las medidas adecuadas para prevenir, atender y sancionar las conductas discriminatorias.
10.Derecho a la información actualizada, veraz, completa, científica y laica sobre sexualidad
Para tomar decisiones libres sobre su vida. Los temas relativos a la sexualidad deben incluir todos los componentes de ésta: el género, el erotismo, los vínculos afectivos, la reproducción, el placer y la diversidad. Esta información deberá estar libre de estereotipos, prejuicios, mitos o culpa, deberá ser laica y estar basada en evidencia científica.
El Estado debe garantizar el acceso a la información de manera continua y con pertinencia intercultural a través de los sectores e instituciones competentes, especialmente en los servicios de salud y educativos. Tal información debe impartirse de acuerdo con sus necesidades particulares y atendiendo a la evolución de sus facultades.
11.Derecho a la educación integral en sexualidad
Que fomente la toma de decisiones libre e informada, la cultura de respeto a la dignidad humana, la igualdad de oportunidades y la equidad.
La educación integral en sexualidad es necesaria para el bienestar físico, mental y social, y para el desarrollo humano en general. Sus contenidos deberán estar actualizados, ser laicos, estar basados en evidencia científica, desde un marco de derechos humanos, con perspectiva de género, pertinencia cultural y estar libres de
estereotipos, prejuicios, estigmas, mitos y culpa, teniendo en cuenta la evolución de sus facultades.
El Estado debe implementar, fortalecer y actualizar los programas y estrategias de Educación Integral en Sexualidad involucrando a distintas instancias, sobre todo las educativas y de salud, incluyendo la formación de personal de educación y salud en todos los niveles.
12.Derecho a los servicios de salud sexual y reproductiva
Que sean amigables para adolescentes y jóvenes, confidenciales, de calidad, gratuitos, oportunos y con pertinencia cultural.
Considerando la evolución de sus facultades, tienen derecho a recibir atención y a que no se les niegue el acceso a los servicios por ausencia de padre, madre o tutor(a) legal.
Estos servicios deben incluir consejería con información, orientación y apoyo educativo, provisión de métodos anticonceptivos, aborto legal y seguro y atención durante el embarazo, parto y puerperio, detección oportuna y atención de ITS incluyendo el VIH, detección y atención de la violencia, entre otros. Los servicios de atención sexual y reproductiva deben estar libres de todo tipo de violencia, estigma y discriminación.
Es obligación del Estado garantizar el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva que promuevan la toma de decisiones de forma libre, informada y autónoma, así como la capacitación y sensibilización permanente del personal de los servicios de salud para atender a adolescentes y jóvenes en toda nuestra diversidad.
13.Derecho a la identidad sexual
A construir, decidir y expresar su identidad de género, orientación sexual e identidad política.
Contar con una identidad jurídica que corresponda con su identidad sexual, les posibilita el pleno acceso a todos los Derechos Humanos, la participación social y la inclusión en la vida económica, política y cultural del país.
El Estado debe garantizar que su identidad sea reconocida en los documentos legales como elemento fundamental para contribuir activamente a la comunidad y construir ciudadanía.
14.Derecho a la participación en las políticas públicas sobre sexualidad y reproducción
En su diseño, implementación, evaluación y seguimiento. Es su derecho incidir en cualquier iniciativa de ley, plan o programa público que involucre los Derechos Sexuales, así como en la asignación y ejecución del presupuesto público.
Tienen derecho a expresarse, manifestarse y asociarse con otras personas adolescentes y/o jóvenes para dialogar, crear y proponer acciones positivas que contribuyan a su salud y bienestar.
El Estado tiene la obligación de garantizar espacios y mecanismos para la participación juvenil, en condiciones de igualdad, así como para la transparencia y la rendición de cuentas.
Para reflexionar:
¿Puede mi hijo o hija adolescente perforar libremente alguna parte de su cuerpo?
¿Debo permitir que mi hijo o hija adolescente disfrute masturbarse?
¿Cómo fomentar la libertad de decisión, ejercicio, gozo y cuidado sobre el cuerpo y la vida sexual de mis hijas e hijos?

Existen diversas formas de vivir la sexualidad. Tengo derecho a que se respeten las decisiones que tomo sobre mi cuerpo y mi vida sexual. Soy responsable de mis decisiones y actos. Nadie debe presionar, condicionar ni imponer sus valores particulares sobre la forma en que decido vivir mi sexualidad.
Una de las primeras cosas que puede preguntarse al leer esto es: “¿Podrá mi hija/o adolescente decidir de forma libre?”, lo que tal vez le lleve a experimentar o sentir miedo. Y el miedo, a su vez, al impulso de decidir por ella o él, lo cual implicaría pasar por encima de su derecho.
Reflexionamos:
¿De qué forma puedo contribuir al ejercicio de este derecho sin violentarlo?
Conozca algunas herramientas que pueden ser de utilidad para que su hija o hijo ejerzan sin riesgos este derecho:

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Fomente en sus hijas e hijos la toma de decisiones basada en el autocuidado, la información científica, el proyecto de vida presente o futuro y sus necesidades.
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Es necesario señalarles que no es conveniente dejarse presionar o condicionar por otras personas, sobre todo en circunstancias que les afectan primordialmente a ellas y ellos.
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En casos donde no esté de acuerdo con sus decisiones, lo puede manifestar (“no estoy de acuerdo con lo que haces, pero respeto tu decisión”); pero trate de no hacer uso del chantaje (“haz lo que quieras, al fin que ya sé que no te importa cómo me siento”), o de alguna especie de castigo (“pues si quieres ser así, adelante, pero a mí no me vuelves a dirigir la palabra”).

El disfrute pleno de mi sexualidad es fundamental para mi salud y bienestar físico, mental y social. Tengo derecho a vivir cualquier experiencia o expresión sexual o erótica que yo elija, siempre que sea lícita, como práctica de una vida emocional y sexual plena y saludable. Nadie puede presionarme, discriminarme, inducirme al remordimiento o castigarme por ejercer o no actividades relacionadas con el disfrute de mi cuerpo y mi vida sexual.
En la teoría esto puede resultar relativamente sencillo de respetar, pero en la práctica puede ser un poco más difícil, sobre todo porque en la sociedad mexicana
el placer sexual es visto todavía como un tabú, particularmente en niñas, niños y adolescentes.
Reflexionamos:
¿Le parecen inapropiadas las muestras de cariño en lugares públicos?
¿De qué manera puedo contribuir al ejercicio de este derecho?
Conozca algunas herramientas que pueden ser de utilidad para que su hija o hijo ejerzan sin riesgos este derecho:

-
Fomente en sus hijas e hijos la toma de decisiones basada en el autocuidado, la información científica, el proyecto de vida presente o futuro y sus necesidades.
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Es necesario señalarles que no es conveniente dejarse presionar o condicionar por otras personas, sobre todo en circunstancias que les afectan primordialmente a ellas y ellos.
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En casos donde no esté de acuerdo con sus decisiones, lo puede manifestar (“no estoy de acuerdo con lo que haces, pero respeto tu decisión”); pero trate de no hacer uso del chantaje (“haz lo que quieras, al fin que ya sé que no te importa cómo me siento”), o de alguna especie de castigo (“pues si quieres ser así, adelante, pero a mí no me vuelves a dirigir la palabra”).

Las expresiones públicas de afecto promueven una cultura armónica afectiva y de respeto a la diversidad
sexual. Tengo derecho a ejercer mis libertades individuales de expresión, manifestación, reunión e identidad sexual y cultural, independientemente de cualquier prejuicio. Puedo expresar mis ideas y afectos sin que por ello nadie me discrimine, coarte, cuestione, chantajee, lastime, amenace o agreda verbal o físicamente.
Tal vez usted opine que existen formas apropiadas para mostrar el afecto, dependiendo del espacio y el momento. Y seguramente tiene algo de razón. El problema es cuando se juzga a las personas y no la situación. Un ejemplo de esto sería gritar insultos a una pareja de dos hombres que caminan tomados de las manos, como lo haría cualquier pareja en la vía pública. En ese caso se estaría invalidando su derecho debido a su orientación sexual, no por la acción que realizan. Las personas que piensan en la diversidad como algo positivo, suelen no tener problemas para respetar este derecho; pero cuando no se ha tenido la oportunidad de conocer y valorar la diversidad, puede costar un poco de trabajo.
Reflexionemos:
¿Cómo eligió usted a su pareja?
¿Quién o quiénes tienen la decisión sobre las relaciones afectivas que las y los adolescentes establecen?
¿Cómo puedo contribuir a que las y los adolescentes ejerzan este derecho? Conozca algunas herramientas que pueden ser de utilidad para que su hija o hijo ejerzan sin riesgos este derecho:

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Una clave para contribuir al ejercicio de este derecho es diferenciar dos cosas: “una cosa es mi derecho a tener una opinión y la otra es lo que hago con esa opinión”. Véalo así: “yo tengo derecho a tener una piedra si quiero, pero no el derecho de usarla para lastimar a alguien”. Muchas veces a través de las palabras, gestos o acciones se puede llegar a lastimar o incomodar a otras personas; si, por el contrario, cuidas tus gestos, palabras y acciones, respetas tu derecho a tener tus propias opiniones, pero también el derecho de la otra persona a expresar su afecto.

Las expresiones públicas de afecto promueven una cultura armónica afectiva y de respeto a la diversidad
sexual. Tengo derecho a ejercer mis libertades individuales de expresión, manifestación, reunión e identidad sexual y cultural, independientemente de cualquier prejuicio. Puedo expresar mis ideas y afectos sin que por ello nadie me discrimine, coarte, cuestione, chantajee, lastime, amenace o agreda verbal o físicamente.
Tal vez usted opine que existen formas apropiadas para mostrar el afecto, dependiendo del espacio y el momento. Y seguramente tiene algo de razón. El problema es cuando se juzga a las personas y no la situación. Un ejemplo de esto sería gritar insultos a una pareja de dos hombres que caminan tomados de las manos, como lo haría cualquier pareja en la vía pública. En ese caso se estaría invalidando su derecho debido a su orientación sexual, no por la acción que realizan. Las personas que piensan en la diversidad como algo positivo, suelen no tener problemas para respetar este derecho; pero cuando no se ha tenido la oportunidad de conocer y valorar la diversidad, puede costar un poco de trabajo.
¿ Cómo puedo contribuir al ejercicio de este derecho?

Respetar la elección de pareja y no prohibirla o imponerla es la clave. Sin embargo, es una experiencia común de las madres y padres que no sientan mucho agrado hacia la pareja de su hija o hijo adolescente, tal vez con razones válidas, tal vez no. Si considera que la relación no es sana, por supuesto que puede opinar, mantenerse al tanto de lo que ocurre en la relación y, sobre todo, recordar a hija e hijo los derechos que deben respetarse dentro de su relación y que en caso de que no ocurra de esa manera, pueden apoyarse en usted. No puedes ponerte en medio de la relación, pero sí permanecer a un lado por si te necesitan.
¿Cómo estar presente, sin invadir la privacidad de mis hijas o hijos?




No, porque tiene derecho a que respeten su intimidad y su vida privada.
¡Los y las adolescentes también tienen ese derecho!
Reflexionemos:
¿Qué tanto respeta la intimidad y vida privada de sus hijas y/o hijos?
Si habla de la vida de sus hijos, de sus prácticas o pertenencias con otras personas sin su consentimiento puede provocar que pierdan la confianza y que no se comuniquen con usted, evite que se sientan vigilados en extremo.
Analice su respuesta a partir del:

Mi cuerpo, mis espacios, mis pertenencias y la forma de relacionarme con las y los demás son parte de mi identidad y privacidad. Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y a la confidencialidad en todos los ámbitos de mi vida, incluyendo el sexual. Sin mi consentimiento, ninguna persona debe difundir información sobre los aspectos sexuales de mi vida.

¿De qué manera puede contribuir al ejercicio de este derecho?
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Antes de compartir información con otros, pregúntese: ¿Esta información es mía? ¿Habla de mí o de alguien más? Si responde negativamente, no lo difunda.
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Si necesita hablar sobre eso con alguien, porque es algo que le preocupa, puede hablar en primera persona y respetando las decisiones de su hija o hijo adolescente.
Reflexionemos:
¿Sabe cómo reaccionar si su hijo o hija es víctima de violencia sexual?
¿Si su hijo o hija cometiera violencia sexual, ¿Qué haría?
¿Si su hijo o hija es víctima de violencia sexual se acercaría a usted?
¿Sabe qué existen diferentes tipos de violencia sexual?
¿Quién es responsable de la violencia sexual?
¿Por qué es importante informarnos y actuar en contra de la violencia sexual?
Tipos de violencia

¿De qué manera puede contribuir al ejercicio de este derecho?
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Antes de compartir información con otros, pregúntese: ¿Esta información es mía? ¿Habla de mí o de alguien más? Si responde negativamente, no lo difunda.
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Si necesita hablar sobre eso con alguien, porque es algo que le preocupa, puede hablar en primera persona y respetando las decisiones de su hija o hijo adolescente.
NO EXISTE NINGÚN MOTIVO QUE JUSTIFIQUE LA VIOLENCIA SEXUAL
No importa cómo vestía el o la adolescente, si estaba bajo los efectos de alguna droga o el alcohol, no importa que haya dicho que sí en algún otro momento: cuando una persona manifiesta su desacuerdo con la relación sexual en ese momento en particular, y se le obliga, esto se convierte en un abuso.
Analice lo anterior a partir del:

Cualquier forma de violencia hacia mi persona afecta el disfrute pleno de mi sexualidad. Tengo derecho a la libertad, a la seguridad jurídica y a la integridad física y psicológica. Ninguna persona debe abusar, acosar, hostigar o explotarme sexualmente. El Estado debe garantizarme el no ser torturada/o, ni sometida/o, a maltrato físico, psicológico, abuso, acoso o explotación sexual